|
Juan Velarde Fuertes,
Consejero del Tribunal de Cuentas
Prioridades,
por favor
| |
 |
En España es necesario tener
presente, por lo que se refiere a la conducta del sector público,
tres cosas. En primer lugar, que es bueno que disminuya la pensión
impositiva. En segundo término, es necesario que el conjunto
de los pres upuestos del Sector Público, pase a tener
no ya equilibrio, sino supervávit precisamente para soportar
los tirones de la mala coyuntura económica internacional.
No tenemos otra arma disponible de política económica
para enderezar nuestra inflación,
| |
"Con
lo que se gasta en cine podemos mejorar las dotaciones
de policías que ayudarán a que los españoles
estén más tranquilos, o a reducir el déficit.
El voto oscuro, silencioso, sistemático, de los
españoles, lo exige." |
salvo lo que se logre por el camino de la persuasión
a sindicatos y empleadores en el terreno salarial. Nos están
vedadas las políticas cambiaria y monetaria, y si abandonamos
esta rigidez presupuestaria estamos perdidos. Pero no es posible
olvidar -tercera cuestión- que para fomentar nuestro
desarrollo económico, o para que sea gratificante nuestra
convivencia política, dentro del Estado de Derecho, ciertas
partidas de gasto tienen prioridad. Desde un viejo artículo
de Rosenstein-Rodan aparecido en The Economic Journal en 1938,
hasta trabajos recientes de Kindleberger, sabemos que en ambos
sentidos tienen prioridad tres tipos de gastos: los que se relacionan
con las infraestructuras; los que se hacen con la investigación
y la educación, así como los sanitarios -esto
es, lo que contribuyen a la capitalización en hombres-,
y los de la seguridad ciudadana. Como hay que hacer recortes,
las tijeras deben estar puestas para eliminar aquellos dispendios
que sólo son solicitados por grupos de presión
a espaldas de lo que reclaman los ciudadanos, que votan contra
ellos en cuanto pueden. Es difícil, en ese sentido, superar
lo que sucede con el cine español. En general, la población
vota contra él abandonando su asistencia a las salas
de proyección. Imponérnoslo a través de
una, a su vez, deficitaria, televisión pública,
o con subvenciones directas, es absolutamente intolerable. Con
lo que se gasta en cine podemos mejorar las dotaciones de policías
que ayudarán a que los españoles estén
más tranquilos, o a reducir el déficit. El voto
oscuro, silencioso, sistemático, de los españoles,
lo exige. Atender a quienes, incluso con payasadas, pretenden
seguir cobrando del Sector público es, sencillamente,
intolerable.
|