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Rafael Termes
Profesor
del IESE, Universidad
de Navarra
"Las lecciones
de la EPA comparada"
Con fecha 7 de febrero el INE
ha publicado el resultado de la Encuesta de Población
Activa correspondiente al cuarto trimestre de 2002.
Los datos son malos en todos los aspectos. Al cierre de 2002,
los parados ascendían a 2.118.200 personas, 226.400
más que al finalizar 2001, lo que significa un incremento
del 11,97% en el año, rompiendo por primera vez, desde
1994, la tendencia a la reducción de los parados que
de 3.856.720 en aquella fecha habían descendido, sin
interrupción, hasta 1.891.790 en 2001. Es cierto que
esta cifra está afectada por el cambio de metodología,
pero no obsta para afirmar que, después del cambio,
en términos, por lo tanto, totalmente comparativos,
la tasa de paro en relación con la población
activa ha subido, según la EPA, desde el 10,50% en
2001 al 11,45% en 2002.
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el paro medio en la UE (..) se elevaba al 7,8%. España,
con un 12%, ocupaba el peor lugar precedido, de Finlandia
(9,0%), Francia (8,9%) y Alemania (8,5%).." |
Se dirá que en 2002, a pesar de la crisis, se han creado
256.200 puestos netos de trabajo, pero este hecho, que significa
tan sólo un 1,59% en el aumento del empleo, en contraste
con el incremento anual medio del 4,40% entre 1996 y 2001,
no basta para cubrir el aumento de 482.600 personas, es decir,
del 2,68% en la población activa. No es posible negar
que esto refleja el empeoramiento de la coyuntura, pero, a
mi juicio, sólo en parte; la principal causa de la
desaceleración en la creación de empleo hay
que buscarla en el parón del Gobierno en lo tocante
a la reforma del mercado laboral.
Pocos días antes de la
publicación de la última EPA, el 3 de febrero
Eurostat difundía los datos sobre el paro, corregido
de las variaciones estacionales, para todos los países
de la UE-15, lo cual, si bien puede arrojar cifras distintas
de las facilitadas por cada país, permite comparar
los resultados de cada uno de ellos con los de los restantes
y también con los de los EE.UU. De acuerdo con la metodología
utilizada por Eurostat, el paro medio en la UE-15 en diciembre
de 2002 se elevaba al 7,8%. España, con un 12%, ocupaba
el peor lugar precedido, de Finlandia (9,0%), Francia (8,9%)
y Alemania (8,5%). Los Estados Unidos, a pesar de la crisis
en que se hallan inmersos, tenían un 6% de paro, cifra
que en enero ha descendido al 5,7%. Algo tendrá que
ver en ello el modelo laboral americano. Como sin duda lo
tiene que el paro femenino en EE.UU. sea el 5,7% contra el
6,2% para los varones, cuando en España el paro femenino
está en el 17,3%, más del doble del 8,5% de
los varones. A idéntica conclusión se llega
en lo tocante al paro juvenil -menores de 25 años-
que en España asciende al 22,2% -18,5% en varones y
27,1% en mujeres- frente al 11,9% en EE.UU., sin apenas diferencia
entre varones y mujeres. Pero la última lección
a extraer la proporciona Alemania, la antigua locomotora convertida
hoy en el lastre de Europa, donde el tamaño del Estado,
el intervencionismo y la rigidez del mercado laboral han ocasionado
la destrucción de 500.000 empleos en diez años,
haciendo subir el paro hasta el 8,5% en 2002, mientras en
Irlanda, por ejemplo, se situaba en el 4,4%.
Ante todo esto, extraña
que el Gobierno declare que en lo que queda de legislatura
no piensa proceder a ninguna de las reformas pendientes en
el mercado laboral. Este propósito gustará a
los sindicatos, pero sin duda perjudicará a los trabajadores.
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