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Alfredo
Jiménez
El BCE anunció el pasado jueves su decisión de mantener sin cambios los tipos de interés de intervención a corto plazo del euro. Este nivel continúa siendo el 2,75%, desde que el pasado 5 de diciembre decidiera una rebaja del precio del dinero de 50 puntos básicos. El mantenimiento de los tipos de interés coincidió con la previsión de los analistas financieros que en esta ocasión no esperaban cambios en la política monetaria europea. Tampoco sorprendieron los comentarios realizados por Win Duisenberg en la rueda de prensa que celebró a continuación de hacer pública su decisión, ni el tono empleado que resultó ser el habitual y monótono. Según el responsable del BCE, la tensión generada por la alta incertidumbre que estamos padeciendo en este momento remitirá en el curso del año y permitirá una reactivación gradual de la economía a partir de la segunda mitad de este ejercicio. Insiste en que la amplia liquidez que queda reflejada en el comportamiento creciente de la M3, no supone una amenaza para la estabilidad de los precios y viene inducida por la propia incertidumbre actual. A pesar de reconocer que la evolución del precio del petróleo puede afectar negativamente a la inflación, mantiene su previsión de que esta pueda seguir a la baja durante este año. Con respecto a la apreciación
del euro recuerda el efecto positivo que produce de mantener controlada
la inflación, insiste en que hasta el momento no ha afectado
negativamente a la posición competitiva de Europa y recuerda
que la cotización actual es todavía inferior a la
del inicio de la UE. Por último, con respecto al nivel de
los tipos de interés menciona que el bajo nivel de los mismos
sigue siendo el adecuado para facilitar unas condiciones favorables
para la estabilidad en el medio plazo. Por el contrario, el BOE sí sorprendió a los mercados reduciendo los tipos de interés, contra todo pronóstico, al 3,75% desde el 4% anterior. Parece que la actuación por sorpresa es la tónica habitual de este banco aunque razones no le falten para reducir los tipos a niveles que no se han visto en los últimos 40 años: debilidad económica, expectativas de moderación de precios, temor a una caída del mercado inmobiliario, etc. Confiemos en que esta medida contribuya a aclarar el panorama, aunque la experiencia de otros bancos centrales no ha sido muy favorable hasta el momento. Los mercados monetarios han reaccionado
a estas decisiones con un aumento de las expectativas de reducción
de los tipos de interés a corto plazo tanto para el euro
como para la libra esterlina. Como puede observarse en el gráfico
adjunto, para el euro se descuentan bajadas de 25 a 50 puntos básicos
en los próximos tres meses.
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