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Elías Velasco
Si tuviésemos que trazar las líneas estratégicas que más afectan al desarrollo de los mercados, una de las primeras a resaltar es la tantas veces mencionada de la globalización. Esta se puede observar por un lado en la expansión internacional de las empresas que desde cada mercado nacional buscan crecer hacia los mercados internacionales o colindantes y más lejanos, en parte debido a que la regulación interna de los mercados nacionales empuja a aquellas a buscar un crecimiento fuera de sus fronteras. Esta situación previsiblemente se mantendrá en el futuro, en el que los criterios de concentración, de reordenación y crecimiento orgánico en los mercados nacionales, cobran más fuerza. La globalización va a afectar al mercado de las materias primas energéticas. El mercado del crudo ha sido un mercado internacionalizado desde hace ya muchos años, pero asistimos también a una globalización del mercado del gas natural, tanto del GNL como el que se transporta por gasoducto. El desarrollo de estos dos mercados va a tener una relevancia capital en la consecución de un mercado liberalizado en el ámbito nacional y en el ámbito europeo. Otras materias primas, como el carbón, con un componente nacional importante, se baten en retirada, con importantes disminuciones en los mercados domésticos tradicionales en Europa, pero con un mercado internacional prometedor. Su carácter nacional configurará esta materia prima como básica para el futuro de muchos países. La energía nuclear se ha movido más en mercados relativamente más restringidos pero es indudable que existirá un debate importante sobre la reconsideración de esta tecnología como medio necesario para atender el crecimiento de la demanda, la seguridad de suministro y el cumplimiento de los compromisos medioambientales. En este marco de la globalización, y junto a las tecnologías de combustión de gas en ciclos combinados, otras energías que irán tomando un peso creciente por su aceptación social y su mínimo impacto medioambiental son las energías renovables, eólica, hidráulica, foto solar y biomasa. Hay que llamar la atención en el carácter de complementariedad de estas energías y no encomendar a su desarrollo la responsabilidad de atender el crecimiento sostenido que la sociedad requiere. Mercados Energéticos Tres son los aspectos a cuya luz hemos
de analizar los desarrollos de los mercados energéticos en
España: No es posible la existencia de un un mercado interior energético si no existe una red de interconexiones suficiente. Este problema no es único de España, ya que afecta a bastantes países de la Unión Europea. En la pasada cumbre de Barcelona la importancia de este aspecto fue reconocida de manera inequívoca y recibió un gran soporte la iniciativa española de incrementar significativamente las interconexiones. De hecho, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE acordaron que las interconexiones alcancen al menos el 10% de la capacidad instalada en el año 2005. Si se tiene en cuenta que en España actualmente no se llega al 3%, se deducirá la relevancia que dicho acuerdo tiene en nuestro país. Libertad de elección Desde los organismos reguladores se han puesto todos los medios para que la libertad de elección de suministrador por cualquier consumidor sea un hecho en la práctica. Ha resultado especialmente resaltable la línea de colaboración de la Administración con las compañías y los demás agentes afectados. El efecto más relevante al respecto
decisivo no es el número de operadores que actúan
en un mercado local, sino que existan auténticas condiciones
de rivalidad empresarial entre grandes grupos empresariales, lo
que ayudará mucho incrementar las interconexiones con otros
países. También existen importantes asimetrías entre el gas y la electricidad, como es el caso de las diferentes formas de contratación y los mercados en los que se produce la función de "aprovisionamiento y Trading". Esto ha justificado la aparición de diferencias en el tratamiento regulatorio del gas y de la electricidad. En todo caso y dado el alto grado de dinamismo entre estos subsectores, es perfectamente previsible que asistamos en un plazo corto de tiempo a una aceleración de la convergencia entre ellos, y que se minimicen las diferencias en cuanto a su regulación. Medioambiente Otro condicionante fundamental en el desarrollo de los mercados energéticos es el hecho medioambiental. En el caso del CO2, la UE se ha comprometido en la reducción de las emisiones establecidas en el Protocolo de Kyoto y cabe esperar la puesta en marcha, ya anunciada de mecanismos, con repercusiones económicas de incentivación al cumplimiento de los acuerdos establecidos. Consustancialmente con este objetivo, es ya una realidad que se relanzará el debate sobre la Energía Nuclear, debate al que habrá que incorporar las ventajas e inconvenientes de esta fuente energética. Entre las demandas sociales y de la calidad
de vida la reivindicación de un medio ambiente limpio ha
jugado y jugara un importante papel en el desarrollo de los mercados
energéticos, un papel casi paradigmático. Sistema de tarifas Respecto al sistema de tarifas, como marco de referencia para la competencia en la actividad de comercialización, hay que constatar que en los últimos cinco años los consumidores se han beneficiado de una bajada histórica de las tarifas eléctricas, con una reducción en términos reales del 32%. Si bien este descenso ha equiparado los precios industriales a la media europea y también es cierto que ha situado los domésticos por debajo de dicho nivel y que las compañías suministradoras han realizado cuanto estaba en su mano para acomodarse a esta situación ganando en eficiencia de costes y mejora de la calidad de servicio. Es muy importante establecer que la liberalización y la competencia en los sectores energético no ha de tener como fin único y exclusivo la bajada de los precios que los consumidores pagan por los productos energéticos. La competencia ha de manifestarse, además, en la expansión de la capacidad de generación con los medios más eficientes y el incremento de las condiciones de calidad, seguridad y respeto por el medio ambiente al menor conste y las mejores condiciones. Así, ahora nos encontramos ante la necesidad de acometer un nuevo ciclo inversor, principalmente en la expansión de la capacidad instalada de generación con gas e infraestructuras de transporte asociadas, debido al crecimiento de la demanda y el "agotamiento" de la reserva de capacidad preexistente en el momento de la liberalización. Acorde con esta necesidad, se han tomado dos acciones fundamentales, el establecimiento de un nuevo sistema de cálculo tarifario en el sector eléctrico y el abandono de la senda de tarifas decrecientes que antes se ha citado. Adicionalmente, el documento de Planificación Energética, aprobado por el Parlamento el pasado mes de octubre ha puesto racionalidad, objetividad y orden en el proceso inversor de las infraestructuras. No son éstas las únicas medidas adoptadas, así, durante la Presidencia española se ha negociado una directiva, que se encuentra próxima a su aprobación, dirigida a una mayor eficiencia energética. Multiservicio Hablando, finalmente, sobre algunos aspectos de la comercialización, hay que decir que una alternativa elegida por gran parte de las compañías energética para favorecer al mercado y aumentar la eficiencia es la creación del concepto de "multiservicio" que incluye, entre otras cosas, la oferta conjunta de gas y electricidad. Las compañías comercializadoras han tenido una experiencia de competencia que les ha llevado a realizar su actividad con pérdidas. Es evidente que esta situación no se ha de mantener y que las estrategias que se implanten no irán por la "guerra de precios" sino por la eficiencia y la aportación de valor al cliente. De esta manera, se va a producir una convergencia del gas y la electricidad por efecto de la liberalización y la puesta en marcha de las centrales eléctricas de ciclo combinado. Existen claramente riesgos, además de las luchas por la cuota, que ya se han citado, la regulación ha de ser respetuosa con los compromisos adquiridos en la recuperación de inversiones a través de los CTC's (Costes de Transición a la Competencia). La Administración ha de ser sensible a esta situación, creando a través de su función de Planificación y de Regulación el marco normativo de desarrollo que aporte al sistema y por ende a los agentes el entorno de seguridad en la recuperación de sus inversiones, aspecto básico para un desarrollo "mantenible" de los mercados energéticos.
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