|
Rafael Termes
Profesor
del IESE, Universidad
de Navarra
"La inflación
y la pérdida de competitividad"
Creo que es un sentimiento común
entre los expertos económicos, no influidos ideológicamente,
que el peor mal de la economía española es el
nivel de inflación que sufrimos. El último dato,
correspondiente a diciembre de 2002, 4% sobre diciembre de
2001, confirma que es un mal que no cesa. Cierto que los políticos
tienden a quitar importancia al tema, alegando que una inflación
del 4% no es para poner el grito en el cielo, si se tiene
en cuenta que a comienzos de la década de los noventa
nuestra inflación era del orden del 6,5%. Tienen razón
y hasta podrían decir que al advenimiento de la democracia
nuestros precios crecían a un ritmo superior al 26%.
| |
"..
el peor mal de la economía española
es el nivel de inflación que sufrimos." |
Pero la evolución histórica
de nuestra inflación hace mucho tiempo que dejó
de ser relevante. Lo que verdaderamente importa es la inflación
comparada con la de los países con los que mantenemos
relación comercial, ya que el índice de precios
relativos influye decididamente en nuestra competitividad
frente a dichos países. Y la verdad es que, en índice
de precios de consumo (IPC) armonizados, el diferencial de
inflación con la UE, que acumula el 64% de nuestro
comercio exterior, ha pasado de 0,6 puntos porcentuales en
enero de 2002 a prácticamente 2 puntos en diciembre
último.
Este continuo diferencial, de
entre 1 y 2 puntos, que, lejos de reducirse, en los últimos
meses aumenta, no podía por menos que afectar a nuestra
competitividad frente a la UE, que, desde diciembre de 1998
hasta diciembre de 2002, se ha deteriorado cerca de un 5%.
Lo cual forzosamente se refleja en la evolución de
la balanza de pagos, sobre todo en la rúbrica servicios
y, por su evidente conexión con el IPC, especialmente
en el renglón "turismo y viajes", cuyos ingresos
netos en el período de enero a agosto 2002 fueron un
5,5% inferiores a los registrados en el mismo período
del año anterior.
Todo ello induce a recordar al
Gobierno que, habida cuenta de la importancia que tiene la
inflación diferencial para el crecimiento de la economía,
y para el empleo, es hora que se tome en serio la adopción
de las medidas -que las hay- para reducir nuestro índice
de precios de consumo.
|