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D. Luis de Guindos
Secretario
de Estado de Economía
"La renta per capita
española se acerca al 87% de la renta media de los 15"
1.- ¿Cómo valora el año 2002 para la
economía española?
Lo más destacable es que a pesar de las dificultades que
la ralentización simultánea de los tres principales
bloques industriales haya podido entrañar para una economía
tan abierta como la española, nuestro país ha continuado
creciendo por encima de la media europea. Para la totalidad de 2002,
el crecimiento esperado del PIB español se sitúa alrededor
del 2%, lo que permite obtener un diferencial con los países
de la zona euro de aproximadamente 1,3 puntos porcentuales, algo
superior al registrado en 2001. Asimismo, en nuestra economía
se ha seguido creando empleo: unos 280.000 puestos de trabajo para
el conjunto del año. Finalmente, se ha mantenido la disciplina
presupuestaria: el déficit público proyectado para
el conjunto de las Administraciones Públicas es de 0,2% del
PIB, cifra por lo tanto, que sigue prácticamente al equilibrio
presupuestario.
Pero tampoco podemos olvidar que 2002 ha sido el año de
la introducción física del euro, aspecto que supone
la culminación de la integración monetaria entre los
países de la UEM, un hito en el proceso de integración
económica europeo y mayores posibilidades de crecimiento
y de convergencia real para nuestro país. En este sentido,
España ha continuado experimentando un aumento de su renta
per capita como proporción de la media europea. Ésta
era de 78,9% en 1996. En 2002, se espera que se sitúe cerca
del 84%, dato que constituye un máximo absoluto para nuestra
economía. Es más, si como parece previsible, se mantiene
el diferencial de crecimiento con la UE en los próximos años
en el entorno del 1% y el INE aumenta su estimación del PIB,
la mencionada renta per capita española puede pasar a cerca
del 87% de la renta media de los 15 miembros de la actual Unión
Europea, en 2006.
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"Si
las perspectivas son favorables la banca española mantendrá
previsiblemente su presencia en la región de América
Latina." |
2- ¿Cuáles son los aspectos menos favorables de
la evolución reciente de la economía española?
Destacaría fundamentalmente la evolución de los
precios registrada en 2002, que hace que se mantenga un diferencial
de inflación por encima del que sería lógico
dentro del proceso de convergencia real en el que se encuentra inmersa
nuestra economía. No obstante, en los próximos meses
se espera una serie de efectos positivos en el IPC como por ejemplo,
el fin del proceso de redondeo para hacer atractivos los precios,
la apreciación del tipo de cambio del euro frente al dólar,
la no elevación de los impuestos indirectos en 2003, la continuación
del output gap negativo o la atenuación del efecto base del
precio del petróleo. Como consecuencia de todo lo anterior,
las tensiones inflacionistas se reducirán de forma que en
la primavera tendremos una inflación del 3%.
Otro motivo de preocupación sigue siendo la tasa de desempleo
que está por encima del 11%, pese a la creación intensa
de puestos de trabajo. No obstante, hay que considerar que ha aumentado
la tasa de actividad, y que por lo tanto, hay más personas
demandando un empleo, lo que también demuestra la mayor confianza
de los ciudadanos en la economía española. En cualquier
caso, hay que seguir creando empleo y continuar con la incorporación
de jóvenes y mujeres al mercado de trabajo. De ahí
la continua atención que el Gobierno presta a los problemas
del mercado de trabajo, que se ha traducido en determinadas medidas
como la reforma del IRPF o la ley de medidas urgentes para la reforma
del sistema de protección por desempleo y mejora de la ocupabilidad.
Asimismo, para seguir creando empleo, es también muy importante
que continúe la moderación salarial.
3- Si la inflación es nuestro principal desequilibrio
¿cuál es la posición del Gobierno al respecto?
Lo primero que hay que decir es que un cierto diferencial de inflación
es un fenómeno lógico. El nivel medio de los precios
españoles está un 20% por debajo del nivel europeo
y tiene que producirse una convergencia. Este acercamiento explicaría
en torno a un punto de la inflación adicional. El problema
está en el medio punto restante.
Para corregir esta desviación, es imprescindible, en primer
lugar, que la orientación fiscal mantenga su tono actual,
limitando la evolución de la demanda agregada.
En segundo lugar, el Gobierno debe minimizar aquellas decisiones
impositivas que repercutan en los precios. En este sentido, en 2003
no habrá aumento de la tributación indirecta.
En tercer lugar, todo lo que sea liberalizar los mercados de bienes
y de servicios redunda en una mayor competencia y a medio y largo
plazo alivia las tensiones de precios. En este terreno, me gustaría
recordar que existen ámbitos regulatorios en los que las
Comunidades autónomas tienen mucho que decir, como el suelo
y la distribución comercial.
Finalmente, es fundamental que la desviación no se traslade
a los costes de producción y que los interlocutores sociales
no conviertan en permanentes los repuntes de precios coyunturales
producidos por ejemplo, por fenómenos como la escalada de
la cotización del precio del crudo, los efectos de la climatología
adversa en algunos alimentos o la puesta en circulación del
euro. Los aumentos salariales deben pactarse sobre la base del objetivo
de estabilidad de precios de la zona euro del 2%, sumando en su
caso las ganancias de productividad. Todo lo que sea ir más
allá conlleva pérdidas de competitividad.
Por otra parte, desde el pasado mes de diciembre, el Ministerio
de Economía viene haciendo público el primer martes
de cada mes un seguimiento de los precios de los alimentos frescos
y envasados, como medio para aumentar la transparencia y el conocimiento
del comportamiento de los mismos.
4- ¿Qué opina del informe de la CEOE sobre la caída
de la competitividad en nuestro país?
Desde el año 1996, el PIB ha crecido a un ritmo medio del
3,4% y el empleo, medido en términos de Contabilidad Nacional,
el 2,7%, lo que da un crecimiento medio del producto por empleado
del 0,7%.
No obstante, yo me tomaría el dato con cierta cautela, porque
el problema quizá sea estadístico. El INE acaba de
revisar la Encuesta de Población Activa y ya ha anunciado
que tiene que ajustar el crecimiento de los últimos años.
Estoy convencido de que el resultado de esta revisión arrojará
un crecimiento de la productividad mayor. Por otra parte, hay que
tener en cuenta que la prioridad de este Gobierno ha sido la creación
de empleo y cuando éste crece con la intensidad con que lo
ha hecho en España, es lógico que la productividad
por empleado sea menor. Asimismo, debemos recordar el esfuerzo que
nuestro país está realizando continuamente para aumentar
la competitividad. En este sentido cabe resaltar los recursos a
la I+D que el Estado está destinando y que tarde o temprano
acabarán por rendir sus frutos. Por último, no hay
que olvidar la propia inversión en infraestructuras que se
viene efectuando y que facilitan toda la actividad económica.
Todos estos aspectos provocarán una mejora en nuestra productividad
y competitividad.
5- Puesto que no somos un ente aislado en el mundo ¿de
dónde puede venir la influencia positiva para nuestra economía?
La economía española es muy abierta, por lo que su
comportamiento económico aparece indudablemente condicionado
por el de los países de su entorno.
En Estados Unidos, el nuevo paquete de medidas de estímulo
de la actividad económica presentadas por el presidente Bush
y el fin de los escándalos contables, son elementos favorables
a la generación de confianza entre los agentes económicos.
En Europa, el crecimiento económico sostenible vendrá
íntimamente ligado a la puesta en marcha de reformas estructurales
que permitan elevar el crecimiento potencial de las economías
europeas y así cumplir con los objetivos de Lisboa y de Barcelona.
En este contexto, España está en una situación
muy favorable para sacar el máximo partido de la recuperación
de los países de su entorno. Nuestra economía goza
de credibilidad y ha aumentado sus posibilidades de crecimiento
no inflacionista en los últimos años. Ello ha sido
el resultado de las políticas aplicadas en los últimos
años, que han atendido a los desequilibrios existentes como
el elevado déficit público, la falta de condiciones
competitivas en el mercado de productos y las rigideces del mercado
de trabajo. Se ha posibilitado así que España forme
parte del grupo de países fundadores de la UEM, cumplidores
del PEC y que sea la economía europea que más empleo
haya generado en la UE desde 1996.
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