Nº75
Del 15 al 21 de Enero del 2003
 
 


 
 


Miguel Sebastián
, Dtor. del Servicio de Estudios del BBVA
El euro y los tipos de interés

 




La moneda europea se ha apreciado un 6% con el dólar en los dos últimos meses, llegando a alcanzar su nivel más alto desde finales de 1999. En 2002, el primer año de su circulación como moneda física, el euro acumuló una apreciación del 18% con la moneda estadounidense. Ahora bien, más que un reflejo de la mayor confianza en la UEM, la evolución de la moneda es el resultado de las dudas sobre la economía y sobre la divisa estadounidense. Las expectativas de una recuperación de la economía norteamericana en la segunda mitad de 2002 se vieron frustradas en el verano, lo que constituyó el primer impulso para el euro.
  "..más que un reflejo de la mayor confianza en la UEM, la evolución del euro es el resultado de las dudas sobre la economía y sobre la divisa estadounidense."



Desde entonces el descenso de los tipos de interés de largo plazo hasta alcanzar mínimos históricos en octubre, el aumento de la tensión bélica, las incertidumbres en el sector empresarial con nuevas quiebras a finales de año y el cambio del Secretario del Tesoro en EEUU, que ha puesto en duda la continuidad de la política de "dólar fuerte", han provocado una paulatina depreciación del dólar con todas las monedas. La moneda europea se ha beneficiado, por tanto, de esta situación. Además, gran parte de las incertidumbres se mantendrán a corto plazo, lo que seguirá presionando en contra de la divisa estadounidense.

Esta apreciación del euro ha sido recibida en los mercados europeos con un descenso de los tipos de interés. Con un euro más apreciado, se reduce la presión inflacionista sobre la economía europea y se ensombrecen las perspectivas de crecimiento y aumenta la probabilidad de que el BCE recorte sus tipos de interés oficiales. Una menor competitividad lastra el crecimiento de las exportaciones en una economía en la que la aportación del sector exterior al crecimiento fue en 2002 de medio punto del PIB, esto es, el doble de la aportación de la demanda interna. Por ello, con un euro más apreciado, los mercados de futuros descuentan actualmente un nuevo descenso de cuarto de punto de los tipos de interés hasta situarlos en el 2,5% en el segundo trimestre del año, donde podrían permanecer hasta diciembre. Algunas estimaciones muestran un margen para un descenso de hasta medio punto de los tipos de interés, sobre todo si se tiene en cuenta que una apreciación del 10% del euro en términos reales se considera equivalente, en términos de condiciones monetarias, a un aumento de los tipos de interés de unos 60 puntos básicos.

No obstante, hay razones para señalar que los mercados pueden estar sobrerreacionando a la apreciación del euro y que el BCE debería mantener estables sus tipos de interés. En primer lugar, las condiciones monetarias en el conjunto del área siguen siendo muy relajadas, similares a las existentes antes de septiembre de 2001. En segundo lugar, la apreciación acumulada del euro desde octubre sólo compensa una tercera parte de la subida de los precios del petróleo
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