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Miguel Sebastián,
Dtor. del Servicio de Estudios del BBVA
El euro y los tipos de interés
La moneda europea se ha apreciado un 6% con el dólar
en los dos últimos meses, llegando a alcanzar su nivel
más alto desde finales de 1999. En 2002, el primer
año de su circulación como moneda física,
el euro acumuló una apreciación del 18% con
la moneda estadounidense. Ahora bien, más que un reflejo
de la mayor confianza en la UEM, la evolución de la
moneda es el resultado de las dudas sobre la economía
y sobre la divisa estadounidense. Las expectativas de una
recuperación de la economía norteamericana en
la segunda mitad de 2002 se vieron frustradas en el verano,
lo que constituyó el primer impulso para el euro.
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"..más
que un reflejo de la mayor confianza en la UEM, la evolución
del euro es el resultado de las dudas sobre la economía
y sobre la divisa estadounidense." |
Desde entonces el descenso de los tipos de interés
de largo plazo hasta alcanzar mínimos históricos
en octubre, el aumento de la tensión bélica,
las incertidumbres en el sector empresarial con nuevas quiebras
a finales de año y el cambio del Secretario del Tesoro
en EEUU, que ha puesto en duda la continuidad de la política
de "dólar fuerte", han provocado una paulatina
depreciación del dólar con todas las monedas.
La moneda europea se ha beneficiado, por tanto, de esta situación.
Además, gran parte de las incertidumbres se mantendrán
a corto plazo, lo que seguirá presionando en contra
de la divisa estadounidense.
Esta apreciación del euro ha sido recibida en los mercados
europeos con un descenso de los tipos de interés. Con
un euro más apreciado, se reduce la presión
inflacionista sobre la economía europea y se ensombrecen
las perspectivas de crecimiento y aumenta la probabilidad
de que el BCE recorte sus tipos de interés oficiales.
Una menor competitividad lastra el crecimiento de las exportaciones
en una economía en la que la aportación del
sector exterior al crecimiento fue en 2002 de medio punto
del PIB, esto es, el doble de la aportación de la demanda
interna. Por ello, con un euro más apreciado, los mercados
de futuros descuentan actualmente un nuevo descenso de cuarto
de punto de los tipos de interés hasta situarlos en
el 2,5% en el segundo trimestre del año, donde podrían
permanecer hasta diciembre. Algunas estimaciones muestran
un margen para un descenso de hasta medio punto de los tipos
de interés, sobre todo si se tiene en cuenta que una
apreciación del 10% del euro en términos reales
se considera equivalente, en términos de condiciones
monetarias, a un aumento de los tipos de interés de
unos 60 puntos básicos.
No obstante, hay razones para señalar que los mercados
pueden estar sobrerreacionando a la apreciación del
euro y que el BCE debería mantener estables sus tipos
de interés. En primer lugar, las condiciones monetarias
en el conjunto del área siguen siendo muy relajadas,
similares a las existentes antes de septiembre de 2001. En
segundo lugar, la apreciación acumulada del euro desde
octubre sólo compensa una tercera parte de la subida
de los precios del petróleo.
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