José Folgado
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El Secretario de Estado de la Energía, Desarrollo Industrial
y de la Pyme, José Folgado aprovechó la presentación
del ultimo número de la revista del Instituto de Estudios
Económicos, dedicada al proceso de industrialización
de España, para ofrecer un interesante panorama de sus ideas.
Reconoció, de entrada, que el sector industrial constituye
un motor básico para el desarrollo y avance del país,
porque este sector representa una fuente vital de crecimiento y
empleo. "Incluso en unas economías como las nuestras,
basadas cada vez mas en el conocimiento, con sus crecientes sectores
de información y servicios, la industria debe desempeñar
y seguirá desempeñando un papel clave. Debemos cultivar
su éxito y a la hora de tomar decisiones políticas,
tener muy en cuenta que nuestra industria tiene que competir en
un mercado global".
Añadió frases que sentaban muy bien en los oídos
de los empresarios presentes, "nada puede sustituir la iniciativa
creadora y emprendedora de los individuos, puesto que no son las
naciones las que compiten sino las empresas. El liderazgo corresponde
por tanto al sector privado, pero a su vez al Gobierno, a través
de los distintos instrumentos de Política económica
que tiene a su alcance para facilitar/favorecer la actuación
de las empresas. De hecho el principio básico que ha guiado
la política económica de este Gobierno es un principio
que radica en una concepción moderna de colaboración
entre el sector publico y el sector privado, donde ambos suman sus
fuerzas en lugar de anularse".
En esta política, Folgado distingue cuatro pilares. Primero,
unas finanzas públicas sanas y creíbles con una referencia
al equilibro presupuestario. Segundo, privatización, liberalización/flexibilización
de los mercados, refuerzo de la política de defensa de la
competencia y buen gobierno. Tercero, apoyo a la eficiencia del
sistema productivo, fomento de inversiones publicas privadas. Adecuada
dotación de capital fijo, infraestructuras, tecnológico
y capital humano. Cuarto, protección social, desarrollo económico
sostenible, respeto al medio ambiente y cohesión interterritorial.
Esta política nos ha permitido mantener un crecimiento contiguo
durante esos años y un proceso de convergencia real con Europa,
que, en definitiva, es el reflejo de un aumento de nuestra competitividad.
Se detiene a continuación en una visión sobre la situación
entre 1966 y 2002 y analiza las perspectivas de la economía
española para 2003. dentro del actual contexto de incertidumbre
geopolítica y las califica de sólidas, porque aprovecharemos
la esperada y retrasada recuperación mundial cuando se despejen
las incertidumbres. Prevé que la economía española
alcance en el 2003 una senda de expansión mas elevada que
en 2002 Analiza a continuación los elementos clave y retos
para seguir avanzando. En primer lugar el positivo balance que acaba
de realizar no debe hacernos caer en la autocomplacencia. Debemos
de ser conscientes de que hemos disfrutado de una serie de factores
positivos (bajada de tipos, tipo de cambio peseta/euro favorable)
que en el futuro no continuarán contribuyendo, por lo que
hemos de reforzar otros motores de crecimiento. Los retos actuales
son el de la competitividad y la innovación.
Folgado apunta a algunos aspectos imprescindibles para asegurar
la competitividad, en primer lugar la capitalización del
país, mediante la creación de infraestructuras para
que no aparezcan cuellos de botella que estrangulen el crecimiento.
Luego investigación, desarrollo e innovación y nuevas
tecnologías, y después incentivos y desarrollo de
la capacidad emprendedora de los individuos. Hay que tener presente
la nueva Unión Europea ampliada, el protocolo de Kioto en
el contexto del desarrollo sostenible, y finalmente la política
de impulso y apoyo a las pymes mediante la le eliminación
de barreras administrativas, simplificación de obligaciones
mercantiles o contables, modificación de sumario fiscal y
fomento del espíritu emprendedor.
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