Nº87
Del 9 al 15 de Abril del 2003
 


 


 
 


Federico Sánchez Pinilla
, Fiscalista
La Tasa Judicial y sus trámites

 

 




El uno de abril, primer día de entrada en vigor de la tasa judicial civil y contenciosa, fue de sorpresa para la mayoría que presentaban sus escritos, no acompañando el impreso 696, justificativo del pago de la tasa o de su exención.
  "Las sociedades y demás entidades, aunque estén exentas del pago de la tasa, también han de adjuntar el impreso a sus escritos."

Esta declaración ha de adjuntarse a la demanda o al recurso, incluso si se está exento de la tasa. No obstante, las personas físicas no tienen siquiera que presentarla, así como tampoco si se trata de recursos en materia de sucesiones, familia, protección de derechos fundamentales, actuaciones electorales o impugnación de disposiciones de carácter general. Las sociedades y demás entidades, aunque estén exentas del pago de la tasa, también han de adjuntar el impreso a sus escritos. La exención más significativa se refiere a las sociedades de reducida dimensión, es decir, aquellas que en el ejercicio anterior han tenido una cifra de negocios inferior a 5 millones de euros. En ese caso, cuando no resulta una cantidad a ingresar, el sujeto pasivo presentará directamente la declaración ante el órgano judicial correspondiente junto al escrito procesal. Si la declaración es positiva, se ingresa su importe, previamente, en cualquier banco o caja, siempre que se disponga de las etiquetas. Si no es así, solo cabe el ingreso en la entidad de depósito que presta el servicio de Caja, con la tarjeta identificativa de la Delegación o Administración de Hacienda.

Como se observa, además de pagar si se está en las previsiones de la Ley, las sociedades han de cumplir un trámite más, a veces muy difícil, si la sociedad ha estado inactiva, por ejemplo, durante años porque carecerá de etiquetas e incluso de la tarjeta o si, simplemente, los ha perdido. Una cuestión, en principio accesoria, se convertirá en un obstáculo insalvable en la práctica. Nos hace mucha gracia cuando, cada seis meses, se nos anuncia que se va a acabar con la complejidad de los trámites administrativos.