Nº89
Del 30 de Abril al 6 de Mayo del 2003
 


 


 
 


"El fin de la guerra y sus consecuencias económicas"

 
   

Antonio Mas
Director de Mercados Secundarios de la Comisión Nacional del Mercado de Valores"





Una de las consecuencias positivas más importantes, desde el punto de vista económico, de la finalización de la guerra en Irak, ha sido la bajada del precio del petróleo, lo cual va a influir positivamente en las finanzas de las empresas a nivel mundial, puesto que directa o indirectamente dependen en su mayoría del precio del crudo. Sin embargo, es posible que esta ventaja no se traduzca en una mejora del dividendo para los accionistas dado que, en términos generales, las empresas, altamente endeudadas, dedicarán los beneficios obtenidos por el descenso del precio del petróleo a reducir su endeudamiento y por ende sus costes financieros y los de nueva emisión.
  "..aunque el fin de la guerra haya supuesto desde el punto de vista económico una mayor certidumbre y ciertas ventajas importantes (..), existen otros datos no tan optimistas.."

Otra de las ventajas del final del conflicto bélico es, sin lugar a dudas, la reducción de la prima de riesgo de los valores de renta variable y de renta fija privada, lo que puede facilitar a las empresas su capacidad de financiación, al haberse reducido el diferencial de tipos con la deuda soberana. Como consecuencia de ello, los inversores profesionales intentarán en los próximos días adquirir aquellos valores privados que todavía no han adaptado su rentabilidad a las nuevas condiciones del mercado.

Pero aunque el fin de la guerra haya supuesto desde el punto de vista económico una mayor certidumbre y ciertas ventajas importantes como las apuntadas, existen otros datos no tan optimistas. Así, el índice de confianza de los empresarios alemanes no mejora, y tampoco parece que existan signos de mejoría en las economías francesa e italiana. En el caso alemán se esperaba que el IFO subiera dos puntos, y por el contrario los ha diminuido, y en esa misma línea el índice de confianza empresarial francés ha tenido un comportamiento similar. La caída del IFO alemán soporta la reducción que ha hecho su gobierno de la tasa esperada de crecimiento del PIB del 1% al 0,75% para el 2003. En cuanto a la estadounidense, en esta última semana se ha publicado el crecimiento del PIB del primer trimestre, que se sitúa en torno a un 1,6 %. Este crecimiento se ha debido, sobre todo, a la fuerte demanda de vivienda residencial, y se observa como dato negativo el deterioro de la inversión en bienes de equipo. Parece que las empresas están ajustándose con reducción de plantilla y menores inversiones.

A la poca alegría de la economía europea hay que unir la significativa apreciación del euro frente al dólar. Ello, en principio, es una buena noticia para la inflación europea, máxime en una situación como la que apuntábamos antes en la que el precio del crudo se ha reducido, ya que permite obtener un doble descuento. Sin embargo esta situación, que sin duda es positiva para las importaciones, puede resultar negativa para las empresas exportadoras que ven inmediatamente encarecidos sus productos, por lo que en la medida que la inflación esté contenida en los países europeos, y en la medida en que la economía alemana no experimente alguna mejoría, es posible prever otra bajada en el tipo de interés del euro.

Por todo ello el mercado sigue descontando una bajada del precio del dinero en Europa de al menos 25 pb, y no sería de extrañar que se produjera en la próxima reunión del BCE del 8 de mayo. El futuro con vencimiento septiembre ha llegado a cotizar a 2,25% y es posible prever una reducción de tipos tanto a corto como a largo, siendo bastante razonable que la deuda a 10 años se sitúe en torno al 4%. Esperemos que el BCE ayude a las economías europeas y no deje la esperada bajada del tipos para después del verano.