|
Enrique Aldama
Doctor
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Presidente de la Comisión
Especial para el Fomento de la Transparencia y la Seguridad de los
Mercados Financieros y las Sociedades Cotizadas.
"La empresa es el instrumento
por excelencia para generar riqueza y empleo"
1.- ¿Qué es para usted la empresa y cuál
es su misión?
La empresa es el instrumento por excelencia para generar riqueza
y empleo. Su misión en la sociedad es proporcionar bienes
y servicios útiles, obtener beneficios a sus accionistas
manteniéndose en un entorno de competencia.
2- ¿En qué consisten las prácticas de Buen
Gobierno?
| |
"La
existencia de leyes y códigos de buen gobierno es condición
necesaria, pero no suficiente, para garantizar que la actividad
económica se desenvuelva dentro del clima de confianza.." |
Deben tener dos ejes: el primero es el proceso de toma de decisiones
en la empresa, que debe ser completo y adecuado a las diferentes
responsabilidades nítidamente definidas para los diferentes
órganos de gobierno. El segundo eje es la transparencia.
Cada empresa debe tener su código, darlo a conocer y cumplir
con él siguiendo las recomendaciones generales del Informe.
3.- ¿En qué se basa el principio de transparencia?
El principio de transparencia en el gobierno corporativo tiene
dos dimensiones básicas. La primera es la información
sobre las normas de gobierno que la empresa decide voluntariamente
asumir. La segunda es la información que la empresa da a
conocer, incluyendo indicadores que permitan seguir en el tiempo
la evolución de la empresa.
4.- ¿Las reglas de buen gobierno garantizan al accionista
un comportamiento ético de la empresa?
La existencia de leyes y códigos de buen gobierno es condición
necesaria, pero no suficiente, para garantizar que la actividad
económica se desenvuelva dentro del clima de confianza, que
resulta necesario para la eficiencia de la empresa y para el progreso
social. La experiencia de escándalos como los de Enron o
Worldcom, por citar únicamente los mas destacados, demuestran
que ni las leyes más exigentes ni los códigos mejor
elaborados resultan suficientes para garantizar un buen gobierno
de las empresas. Éste exige, sobre todo, competencia profesional
y un comportamiento ético sin tacha por parte de los miembros
del Consejo de Administración y de los gestores.
|