Nº86
Del 2 al 8 de Abril del 2003
 


 


 
 


Enrique Aldama
Doctor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Presidente de la Comisión Especial para el Fomento de la Transparencia y la Seguridad de los Mercados Financieros y las Sociedades Cotizadas.


"La empresa es el instrumento por excelencia para generar riqueza y empleo"

 



1.- ¿Qué es para usted la empresa y cuál es su misión?

La empresa es el instrumento por excelencia para generar riqueza y empleo. Su misión en la sociedad es proporcionar bienes y servicios útiles, obtener beneficios a sus accionistas manteniéndose en un entorno de competencia.

2- ¿En qué consisten las prácticas de Buen Gobierno?
  "La existencia de leyes y códigos de buen gobierno es condición necesaria, pero no suficiente, para garantizar que la actividad económica se desenvuelva dentro del clima de confianza.."


Deben tener dos ejes: el primero es el proceso de toma de decisiones en la empresa, que debe ser completo y adecuado a las diferentes responsabilidades nítidamente definidas para los diferentes órganos de gobierno. El segundo eje es la transparencia. Cada empresa debe tener su código, darlo a conocer y cumplir con él siguiendo las recomendaciones generales del Informe.

3.- ¿En qué se basa el principio de transparencia?

El principio de transparencia en el gobierno corporativo tiene dos dimensiones básicas. La primera es la información sobre las normas de gobierno que la empresa decide voluntariamente asumir. La segunda es la información que la empresa da a conocer, incluyendo indicadores que permitan seguir en el tiempo la evolución de la empresa.

4.- ¿Las reglas de buen gobierno garantizan al accionista un comportamiento ético de la empresa?

La existencia de leyes y códigos de buen gobierno es condición necesaria, pero no suficiente, para garantizar que la actividad económica se desenvuelva dentro del clima de confianza, que resulta necesario para la eficiencia de la empresa y para el progreso social. La experiencia de escándalos como los de Enron o Worldcom, por citar únicamente los mas destacados, demuestran que ni las leyes más exigentes ni los códigos mejor elaborados resultan suficientes para garantizar un buen gobierno de las empresas. Éste exige, sobre todo, competencia profesional y un comportamiento ético sin tacha por parte de los miembros del Consejo de Administración y de los gestores.