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Juan Velarde Fuertes,
Consejero del Tribunal de Cuentas
La marcha del elefante
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Más de una vez se ha comparado a la Unión Europea,
con un elefante. Vacila mucho antes de dar un paso, porque
siente que éste siempre será irreversible, y
si se equivoca con él, puede provocarse algún
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"Se
libera así europa del monopolio norteamericano
del Global Positioning System (GPS)." |
traumatismo irreparable en el formidable armazón del
continente. Pero una vez dado cada paso, inmediatamente, como
sucede con el elefante va a seguir otro más y así
sucesivamente. Desde el 25 de mayo de 1957 tiene lugar esta
marcha. Muy de tarde en tarde se progresa a paso de carga. Así
sucedió con ocasión de Maastricht, cuando la Europa
unida comprendió, azuzada por Alemania, que era preciso
correr, porque la coyuntura política había cambiado
totalmente. Pero pronto, como en el pasado, se vuelve al paso
lento, casi implacable. Es preciso observar, en medio de esa
lentitud que a alguna ataca los nervios, hacia dónde
se dirige el mundo comunitario. En Barcelona quedó claro
que hacia una economía más abierta, más
libre; también que el cuerpo del elefante va a hacerse
aun de mayor tamaño, y que va a aumentar su solidaridad
con otros pueblos.
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