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Rafael Termes, Profesor
del IESE, Universidad
de Navarra
"Las reformas
estructurales y la oposición de los afectados"
La Cumbre de Barcelona, siguiendo
la línea establecida en Lisboa, recomendó a
los Estados miembros la adopción de las reformas necesarias
para dinamizar sus economías a fin de intentar salvar
la importante brecha que separa Europa de los Estados Unidos
de América. Esta línea, con la resistencia de
los gobiernos socialistas de Francia y Alemania, en lo que
respecta a la liberalización del sector eléctrico
y del mercado laboral, es firmemente defendida por España,
el Reino Unido e Italia, uno de los países más
necesitados de reforma.
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"..
las protestas de Roma y las de Madrid no son más
que manifestaciones del pernicioso efecto del Estado del
Bienestar sobre la mentalidad de las generaciones crecidas
a su amparo.." |
Desgraciadamente, este fin de semana
hemos podido ver la movilización de los sindicatos
italianos, en sintonía, hay que confesarlo, con una
muy importante masa del país, contra las medidas de
reforma del mercado laboral adoptadas por Berlusconi. Es de
esperar que el ejecutivo italiano, que goza de suficiente
mayoría parlamentaria, no se deje amedrentar por los
manifestantes y siga adelante con sus propósitos. No
sería extraño que, con suficiente tiempo para
ver los efectos positivos de estas medidas sobre el empleo
y sobre el bienestar, los que hoy protestan se convirtieran
en votantes del equipo reformista.
Al tiempo que tenía lugar
la agitación romana, en Madrid los agricultores españoles
se agitaban pidiendo ayudas tan pintorescas como la intervención
del gobierno para remediar los bajos precios del aceite a
consecuencia de la excelente cosecha de la aceituna, además
de exigir mayores gabelas en la aplicación de la PAC.
Esta aberración -la PAC- tan defendida y explotada
electoralmente por Francia, que, como escribía la profesora
Sánchez-Robles de la Universidad de Cantabria, resultará
insostenible ante la ampliación de la UE y morirá;
añadiendo que descorchará una botella de champán
-o de cava, si la hazaña se lleva a cabo en Barcelona-
el día que enterremos la PAC.
Mi reflexión, ante las protestas
de Roma por la reforma del mercado Laboral y las de Madrid,
demandando más PAC, es que una y otra no son más
que manifestaciones del pernicioso efecto del Estado de Bienestar
sobre la mentalidad de las generaciones crecidas a su amparo,
las cuales han interiorizado tal nivel de dependencia estatal
que, ante cualquier dificultad, se vuelven automáticamente
hacia el Gobierno que "es quien tiene que resolverla",
descartando toda clase de personal o social iniciativa o esfuerzo
tendente a hallar, por uno mismo, la solución.
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