Nº52
Del 3 al 9 de Abril
del 2002
 
 


 
 

Rafael Termes, Profesor del IESE, Universidad de Navarra
"Las reformas estructurales y la oposición de los afectados"

 
 





La Cumbre de Barcelona, siguiendo la línea establecida en Lisboa, recomendó a los Estados miembros la adopción de las reformas necesarias para dinamizar sus economías a fin de intentar salvar la importante brecha que separa Europa de los Estados Unidos de América. Esta línea, con la resistencia de los gobiernos socialistas de Francia y Alemania, en lo que respecta a la liberalización del sector eléctrico y del mercado laboral, es firmemente defendida por España, el Reino Unido e Italia, uno de los países más necesitados de reforma.
  ".. las protestas de Roma y las de Madrid no son más que manifestaciones del pernicioso efecto del Estado del Bienestar sobre la mentalidad de las generaciones crecidas a su amparo.."

Desgraciadamente, este fin de semana hemos podido ver la movilización de los sindicatos italianos, en sintonía, hay que confesarlo, con una muy importante masa del país, contra las medidas de reforma del mercado laboral adoptadas por Berlusconi. Es de esperar que el ejecutivo italiano, que goza de suficiente mayoría parlamentaria, no se deje amedrentar por los manifestantes y siga adelante con sus propósitos. No sería extraño que, con suficiente tiempo para ver los efectos positivos de estas medidas sobre el empleo y sobre el bienestar, los que hoy protestan se convirtieran en votantes del equipo reformista.

Al tiempo que tenía lugar la agitación romana, en Madrid los agricultores españoles se agitaban pidiendo ayudas tan pintorescas como la intervención del gobierno para remediar los bajos precios del aceite a consecuencia de la excelente cosecha de la aceituna, además de exigir mayores gabelas en la aplicación de la PAC. Esta aberración -la PAC- tan defendida y explotada electoralmente por Francia, que, como escribía la profesora Sánchez-Robles de la Universidad de Cantabria, resultará insostenible ante la ampliación de la UE y morirá; añadiendo que descorchará una botella de champán -o de cava, si la hazaña se lleva a cabo en Barcelona- el día que enterremos la PAC.

Mi reflexión, ante las protestas de Roma por la reforma del mercado Laboral y las de Madrid, demandando más PAC, es que una y otra no son más que manifestaciones del pernicioso efecto del Estado de Bienestar sobre la mentalidad de las generaciones crecidas a su amparo, las cuales han interiorizado tal nivel de dependencia estatal que, ante cualquier dificultad, se vuelven automáticamente hacia el Gobierno que "es quien tiene que resolverla", descartando toda clase de personal o social iniciativa o esfuerzo tendente a hallar, por uno mismo, la solución.

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