Nº55
Del 24 de Abril al 7 de Mayo del 2002
 
 


 
 


Miguel Sebastián
, Dtor. del Servicio de Estudios del BBVA
EE.UU.: ¿exceso de consumo?

 




La principal diferencia entre la última desaceleración de la economía estadounidense y las anteriores ha sido la notable y positiva contribución del consumo privado al crecimiento. Mientras que en las anteriores recesiones éste tuvo en promedio una aportación negativa al PIB de medio punto porcentual, en la última su aportación fue de dos puntos porcentuales positivos. La reducción de los tipos de interés, los incentivos fiscales, el buen comportamiento de la riqueza inmobiliaria, compensando el descenso de la riqueza financiera, y los bajos precios del petróleo fueron factores de soporte del gasto de las familias. Pero detrás de esta evolución se encuentra para muchos una de las más importantes vulnerabilidades de la economía estadounidense. Un "exceso de consumo" que se manifiesta en una posición insostenible de la balanza por cuenta corriente, con un déficit históricamente elevado, y en una insuficiencia del ahorro privado, en mínimos no vistos desde los años treinta.
  "La principal diferencia entre la última desaceleración de la economía estadounidense y las anteriores ha sido la notable contribución del consumo privado al crecimiento."


Este "exceso" se ve reflejado en un aumento de la participación del consumo en el PIB. En los años sesenta y setenta esta relación se mantuvo relativamente estable, con el consumo representado el 62% del PIB. Desde comienzos de los años ochenta empezó a aumentar gradualmente hasta situarse en el 67% a mediados de los años noventa. Desde 1995, esta variable ha elevado en dos puntos porcentuales su participación en el PIB hasta alcanzar niveles del 69%, el mayor porcentaje de los últimos sesenta años.

Pero este "exceso de consumo" puede matizarse con dos observaciones. La primera, que el consumo público se ha reducido, produciéndose la deseada sustitución entre consumo público y privado. Después de mantenerse estable en torno al 17% del PIB, en los años noventa el consumo público ha reducido su participación hasta el 14%. Así, la suma de ambas variables, consumo público y privado, representaron en 2001 el 84% del PIB, exactamente su nivel de comienzos de la década de los noventa.

La segunda, que ha habido un cambio importante en los deflactores no sólo del consumo, público y privado, y de la inversión sino también de los precios de los bienes importados y exportados. Así, cuando se analiza el porcentaje de consumo privado y público sobre el PIB, en términos reales, su porcentaje fue en la década de los noventa de un 82%, en promedio. Tras la expansión fiscal y la fortaleza del consumo privado de 2001 este porcentaje se situó en el 84%, aun por debajo del 85% que fue su promedio en 1960-90.

Más que alarma por el "exceso de consumo privado", los datos de la economía estadounidense revelan un proceso de sustitución de consumo público por consumo privado, tan deseado en muchas economías, y un cambio en los precios relativos, ligado al desarrollo de las nuevas tecnologías y a la evolución de los precios de los bienes comercializables, resultado de la globalización.