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Miguel Sebastián,
Dtor. del Servicio de Estudios del BBVA
EE.UU.: ¿exceso de consumo?
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La principal diferencia entre la última desaceleración
de la economía estadounidense y las anteriores ha sido
la notable y positiva contribución del consumo privado
al crecimiento. Mientras que en las anteriores recesiones
éste tuvo en promedio una aportación negativa
al PIB de medio punto porcentual, en la última su aportación
fue de dos puntos porcentuales positivos. La reducción
de los tipos de interés, los incentivos fiscales, el
buen comportamiento de la riqueza inmobiliaria, compensando
el descenso de la riqueza financiera, y los bajos precios
del petróleo fueron factores de soporte del gasto de
las familias. Pero detrás de esta evolución
se encuentra para muchos una de las más importantes
vulnerabilidades de la economía estadounidense. Un
"exceso de consumo" que se manifiesta en una posición
insostenible de la balanza por cuenta corriente, con un déficit
históricamente elevado, y en una insuficiencia del
ahorro privado, en mínimos no vistos desde los años
treinta.
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"La
principal diferencia entre la última desaceleración
de la economía estadounidense y las anteriores
ha sido la notable contribución del consumo privado
al crecimiento." |
Este "exceso" se ve reflejado en un aumento de la
participación del consumo en el PIB. En los años
sesenta y setenta esta relación se mantuvo relativamente
estable, con el consumo representado el 62% del PIB. Desde
comienzos de los años ochenta empezó a aumentar
gradualmente hasta situarse en el 67% a mediados de los años
noventa. Desde 1995, esta variable ha elevado en dos puntos
porcentuales su participación en el PIB hasta alcanzar
niveles del 69%, el mayor porcentaje de los últimos
sesenta años.
Pero este "exceso de consumo" puede matizarse con
dos observaciones. La primera, que el consumo público
se ha reducido, produciéndose la deseada sustitución
entre consumo público y privado. Después de
mantenerse estable en torno al 17% del PIB, en los años
noventa el consumo público ha reducido su participación
hasta el 14%. Así, la suma de ambas variables, consumo
público y privado, representaron en 2001 el 84% del
PIB, exactamente su nivel de comienzos de la década
de los noventa.
La segunda, que ha habido un cambio importante en los deflactores
no sólo del consumo, público y privado, y de
la inversión sino también de los precios de
los bienes importados y exportados. Así, cuando se
analiza el porcentaje de consumo privado y público
sobre el PIB, en términos reales, su porcentaje fue
en la década de los noventa de un 82%, en promedio.
Tras la expansión fiscal y la fortaleza del consumo
privado de 2001 este porcentaje se situó en el 84%,
aun por debajo del 85% que fue su promedio en 1960-90.
Más que alarma por el "exceso de consumo privado",
los datos de la economía estadounidense revelan un
proceso de sustitución de consumo público por
consumo privado, tan deseado en muchas economías, y
un cambio en los precios relativos, ligado al desarrollo de
las nuevas tecnologías y a la evolución de los
precios de los bienes comercializables, resultado de la globalización.
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