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Juan Velarde Fuertes,
Consejero del Tribunal de Cuentas
El debate
que nunca existió
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De los dieciséis candidatos a la Presidencia de la
República francesa, una marca nunca hasta ahora alcanzada,
los dos únicos que interesan son Jospin y Chirac. Imposible
conocer sus diferencias ante la política económica.
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"En
Francia, Jospin y Chirac prometen, con leves diferencias,
mantener la energía nuclear, rebajar los impuestos,
mejorar prestaciones sociales." |
El editorial Le vide et le trop-plein de Le Figaro, 5 abril
2002, sostiene que "nunca hubo tantos pretendientes a la
magistratura suprema y nunca la controversia dio la impresión
de ser tan pobre". Ambos buscan el centro. Añade
ese mismo editorial: "Chirac se dejaría cortar en
cachitos antes de confesar que es de derechas. Jospin preferiría
que le ahorcasen antes de reconocer que su programa es socialista".
Ambos prometen mantener la energía nuclear, rebajar los
impuestos, mejorar prestaciones sociales. A los jóvenes
franceses eso les entusiasma. Anne Muxel, en L'Experience politique
des jeunes (Presses de Sciences-Po, 2001) indica que éstos
admiran a los "amigos del consenso" y a los "pacíficos".
Los políticos no deben liquidar al adversario; deben
reconciliarse con él. Los altos niveles de renta francesa
producen este fruto. Lo malo es que la dinámica de la
globalización tampoco concede tregua a las sociedades
tibias. También las vomita.
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