Nº54
Del 17 al 23 de Abril del 2002
 
 


 
 


Juan Velarde Fuertes
, Consejero del Tribunal de Cuentas
El debate que nunca existió

 
 







De los dieciséis candidatos a la Presidencia de la República francesa, una marca nunca hasta ahora alcanzada, los dos únicos que interesan son Jospin y Chirac. Imposible conocer sus diferencias ante la política económica.
  "En Francia, Jospin y Chirac prometen, con leves diferencias, mantener la energía nuclear, rebajar los impuestos, mejorar prestaciones sociales."
El editorial Le vide et le trop-plein de Le Figaro, 5 abril 2002, sostiene que "nunca hubo tantos pretendientes a la magistratura suprema y nunca la controversia dio la impresión de ser tan pobre". Ambos buscan el centro. Añade ese mismo editorial: "Chirac se dejaría cortar en cachitos antes de confesar que es de derechas. Jospin preferiría que le ahorcasen antes de reconocer que su programa es socialista". Ambos prometen mantener la energía nuclear, rebajar los impuestos, mejorar prestaciones sociales. A los jóvenes franceses eso les entusiasma. Anne Muxel, en L'Experience politique des jeunes (Presses de Sciences-Po, 2001) indica que éstos admiran a los "amigos del consenso" y a los "pacíficos". Los políticos no deben liquidar al adversario; deben reconciliarse con él. Los altos niveles de renta francesa producen este fruto. Lo malo es que la dinámica de la globalización tampoco concede tregua a las sociedades tibias. También las vomita.