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Miguel Sebastián,
Dtor. del Servicio de Estudios del BBVA
EE.UU.: el beneficio de la duda
Desde finales de marzo, los tipos de interés descontados
por los mercados estadounidenses se han reducido significativamente.
Así, la probabilidad de un aumento de tipos en la reunión
de la Reserva Federal del próximo 7 de mayo se ha reducido
desde el 80% de marzo hasta apenas un 20% en la actualidad.
Entre los factores que hay detrás de esta evolución,
al mercado le inquieta uno particularmente: la recuperación
de los beneficios empresariales. Estos, medidos después
de impuestos, cayeron un 16% en promedio en 2001, un descenso
no observado desde 1982. La preocupación actual por
la evolución de los beneficios en los próximos
meses no es más que un reflejo de la incertidumbre
sobre la intensidad de la recuperación económica.
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"La
preocupación actual por la evolución de
los beneficios en los próximos meses no es más
que un reflejo de la incertidumbre sobre la intensidad
de la recuperación económica." |
Superado el primer trimestre, para el que se espera un notable
aumento de la actividad, en un rango entre el 3 y el 6% en
tasa trimestral anualizada, se empieza a pensar que en los
próximos trimestres el crecimiento de EE.UU. puede
moderarse. En los primeros meses de 2002, tras un ajuste severo
de los inventarios, consecuencia de un crecimiento superior
al esperado del gasto de los consumidores, las empresas han
elevado su producción. Pero para que la inversión
recupere unas tasas de crecimiento elevadas es preciso que
se despejen algunas dudas. En primer lugar, se cuestiona si
el reducido nivel de ahorro privado, en un momento en el que
está disminuyendo el ahorro público, y la fortaleza
del dólar pueden limitar el crecimiento del consumo
doméstico y de las exportaciones. Con ello, el gasto
en capital de las empresas podría crecer a un ritmo
menor al observado en el periodo 1996-2000 (que fue del 12,4%).
En segundo lugar, preocupa el elevado nivel de endeudamiento
empresarial. Aunque los tipos de interés de la deuda
pública están en niveles bajos, muchas empresas
pueden tener dificultades si los spreads de la deuda corporativa
no disminuyen en los próximos meses o si no cesa la
revisión a la baja de su calidad crediticia. Por último,
en el último mes se han intensificado las dudas sobre
la evolución del precio del petróleo, cuyo aumento
presiona al alza los costes de las empresas y limita la inversión.
A corto plazo, mientras estas incertidumbres se mantengan
y no se acumulen presiones inflacionistas, la Reserva Federal
no subirá sus tipos de interés. Habrá
que esperar al verano para ver si las señales de recuperación
del gasto en capital son más sólidas.
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