Nº54
Del 17 al 23 de Abril del 2002
 
 


 
 


Miguel Sebastián
, Dtor. del Servicio de Estudios del BBVA
EE.UU.: el beneficio de la duda

 




Desde finales de marzo, los tipos de interés descontados por los mercados estadounidenses se han reducido significativamente. Así, la probabilidad de un aumento de tipos en la reunión de la Reserva Federal del próximo 7 de mayo se ha reducido desde el 80% de marzo hasta apenas un 20% en la actualidad. Entre los factores que hay detrás de esta evolución, al mercado le inquieta uno particularmente: la recuperación de los beneficios empresariales. Estos, medidos después de impuestos, cayeron un 16% en promedio en 2001, un descenso no observado desde 1982. La preocupación actual por la evolución de los beneficios en los próximos meses no es más que un reflejo de la incertidumbre sobre la intensidad de la recuperación económica.
  "La preocupación actual por la evolución de los beneficios en los próximos meses no es más que un reflejo de la incertidumbre sobre la intensidad de la recuperación económica."


Superado el primer trimestre, para el que se espera un notable aumento de la actividad, en un rango entre el 3 y el 6% en tasa trimestral anualizada, se empieza a pensar que en los próximos trimestres el crecimiento de EE.UU. puede moderarse. En los primeros meses de 2002, tras un ajuste severo de los inventarios, consecuencia de un crecimiento superior al esperado del gasto de los consumidores, las empresas han elevado su producción. Pero para que la inversión recupere unas tasas de crecimiento elevadas es preciso que se despejen algunas dudas. En primer lugar, se cuestiona si el reducido nivel de ahorro privado, en un momento en el que está disminuyendo el ahorro público, y la fortaleza del dólar pueden limitar el crecimiento del consumo doméstico y de las exportaciones. Con ello, el gasto en capital de las empresas podría crecer a un ritmo menor al observado en el periodo 1996-2000 (que fue del 12,4%). En segundo lugar, preocupa el elevado nivel de endeudamiento empresarial. Aunque los tipos de interés de la deuda pública están en niveles bajos, muchas empresas pueden tener dificultades si los spreads de la deuda corporativa no disminuyen en los próximos meses o si no cesa la revisión a la baja de su calidad crediticia. Por último, en el último mes se han intensificado las dudas sobre la evolución del precio del petróleo, cuyo aumento presiona al alza los costes de las empresas y limita la inversión.

A corto plazo, mientras estas incertidumbres se mantengan y no se acumulen presiones inflacionistas, la Reserva Federal no subirá sus tipos de interés. Habrá que esperar al verano para ver si las señales de recuperación del gasto en capital son más sólidas.