Nº53
Del 10 al 16 de Abril del 2002
 
 


 
 


Miguel Sebastián
, Dtor. del Servicio de Estudios del BBVA
El dólar, crudo

 




El aumento del precio del petróleo y las expectativas de una recuperación de la actividad liderada por EE.UU. son factores que potencialmente deberían estar beneficiando al dólar frente al euro. Por el contrario, en los últimos días el euro se ha consolidado en niveles en torno al 0,88 con el dólar.
  "Es necesario recuperar la inversión extranjera directa en EE.UU., como señal de que se mantiene la confianza internacional en esta economía"


Diversos factores parecen estar pesando en contra de la divisa norteamericana. En primer lugar, la tensión bélica, que está provocando un refugio en las monedas europeas, principalmente en el franco suizo y en la libra esterlina, en un movimiento que parece estar fortaleciendo relativamente al euro frente al dólar. En segundo lugar, el enfriamiento en las previsiones de subidas de tipos de interés en EE.UU. Actualmente, se retrasa el horizonte en el que las rentabilidades de corto plazo se situarán al mismo nivel que las europeas. De acuerdo con la evolución de los mercados de futuros para que esto ocurra habrá que esperar al menos hasta mediados del próximo año, y no al principio de 2003 como se descontaba hace un par de semanas.

La reducción de las expectativas de tipos en EE.UU. se ha basado en la publicación de algunos datos que han mostrado un tono algo menos optimista, como los pedidos de fábrica o la creación de empleo, y en el aumento de las primas de riesgo, consecuencia de la corrección que están experimentando los precios bursátiles y los mercados de bonos corporativos. Por último, un factor más estructural, son las dudas sobre la sostenibilidad del déficit de la balanza por cuenta corriente. En este sentido, un aumento del precio del petróleo se considera un freno a la recuperación mundial y, con ello, empieza a preocupar que la economía estadounidense, con un dólar en máximos de apreciación desde 1986, en términos reales, y sin una reactivación de sus socios comerciales, tenga dificultades para relanzar sus exportaciones.

Esto ocurre en un momento en el que se cuestiona la estabilidad de los flujos que financian el déficit corriente. Al finalizar el año 2001, la financiación de este déficit se realizaba casi en su totalidad por inversión en cartera, en principio más volátil que la inversión directa, que se redujo desde el 1.4% del PIB en 2000 al 0,1% en 2001. Es necesario recuperar la inversión extranjera directa en EE.UU., como señal de que se mantiene la confianza internacional en esta economía.