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Miguel Sebastián,
Dtor. del Servicio de Estudios del BBVA
El dólar, crudo
El aumento del precio del petróleo y las expectativas
de una recuperación de la actividad liderada por EE.UU.
son factores que potencialmente deberían estar beneficiando
al dólar frente al euro. Por el contrario, en los últimos
días el euro se ha consolidado en niveles en torno
al 0,88 con el dólar.
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"Es
necesario recuperar la inversión extranjera directa
en EE.UU., como señal de que se mantiene la confianza
internacional en esta economía" |
Diversos factores parecen estar pesando en contra de la divisa
norteamericana. En primer lugar, la tensión bélica,
que está provocando un refugio en las monedas europeas,
principalmente en el franco suizo y en la libra esterlina,
en un movimiento que parece estar fortaleciendo relativamente
al euro frente al dólar. En segundo lugar, el enfriamiento
en las previsiones de subidas de tipos de interés en
EE.UU. Actualmente, se retrasa el horizonte en el que las
rentabilidades de corto plazo se situarán al mismo
nivel que las europeas. De acuerdo con la evolución
de los mercados de futuros para que esto ocurra habrá
que esperar al menos hasta mediados del próximo año,
y no al principio de 2003 como se descontaba hace un par de
semanas.
La reducción de las expectativas de tipos en EE.UU.
se ha basado en la publicación de algunos datos que
han mostrado un tono algo menos optimista, como los pedidos
de fábrica o la creación de empleo, y en el
aumento de las primas de riesgo, consecuencia de la corrección
que están experimentando los precios bursátiles
y los mercados de bonos corporativos. Por último, un
factor más estructural, son las dudas sobre la sostenibilidad
del déficit de la balanza por cuenta corriente. En
este sentido, un aumento del precio del petróleo se
considera un freno a la recuperación mundial y, con
ello, empieza a preocupar que la economía estadounidense,
con un dólar en máximos de apreciación
desde 1986, en términos reales, y sin una reactivación
de sus socios comerciales, tenga dificultades para relanzar
sus exportaciones.
Esto ocurre en un momento en el que se cuestiona la estabilidad
de los flujos que financian el déficit corriente. Al
finalizar el año 2001, la financiación de este
déficit se realizaba casi en su totalidad por inversión
en cartera, en principio más volátil que la
inversión directa, que se redujo desde el 1.4% del
PIB en 2000 al 0,1% en 2001. Es necesario recuperar la inversión
extranjera directa en EE.UU., como señal de que se
mantiene la confianza internacional en esta economía.
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