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Si bien podemos descartar un embargo, no debemos olvidar otros problemas que también son riesgos geopolíticos y que estaban influyendo en el precio del crudo, ni minimizar la probabilidad de un cambio de actitud en algunos países OPEP en cuanto a futuros aumentos de producción en la próxima reunión de 25 de junio. En lo que se refiere a otros problemas geopolíticos que podrían influir en los precios del crudo, hay que señalar, en primer lugar, la difícil situación en Venezuela, en concreto en PDVSA, la empresa estatal de petróleos en Venezuela. En segundo lugar, la situación en Irak implica tres eventuales problemas, el primero es la interrupción de sus exportaciones de manera unilateral como respuesta a la crisis en Oriente Medio (aparentemente anunciada hoy para los próximos 30 días) . El segundo es la renovación del programa petróleo por alimentos cuya fase actual vence el 30 de mayo. El tercero es la potencial escalada de tensión entre EEUU e Irak.
Todas las cuestiones mencionadas han tenido un efecto en los mercados que ha sido "liderado" por los cambios de posición en los mercados de futuros de las empresas no petroleras y que se ha traducido en el cambio más rápido que se haya producido nunca en los que se conoce como posición neta especulativa en los mercados de futuros que ha pasado de ser claramente vendedora, y por lo tanto reflejando debilidad en los precios del crudo, a ser netamente compradora y por lo tanto presionando los precios al alza. Es de esperar que esa posición se vaya corrigiendo y que por lo tanto los precios flexionen a la baja. Las razones para que se moderen los precios
son claras, existe capacidad ociosa en los países OPEP y
los datos de demanda en los países industriales no muestran
una gran fortaleza, sin embargo, no parece que todos los riesgos
vayan a desaparecer de la noche a la mañana ni que la OPEP,
aunque aumente su producción, lo vaya a hacer poniendo en
peligro su banda de precios entre los 22 dólares y los 28
dólares barril de crudo de la cesta OPEP. Entre otras cuestiones,
la OPEP argumentará que no es que no haya crudo en el mercado
sino que la percepción de los riesgos geopolíticos
está sosteniendo lo precios y que si esta percepción
cambia de manera rápida se producirá una fuerte corrección
en los precios de sus crudos. Por eso, la mayoría de los
analistas esperan que en los próximos meses el precio del
crudo Brent se sitúe entre los 23, 27 dólares barril,
por encima de las previsiones de principios de año, lo que
significaría el mantenimiento de una prima de riesgo geopolítico,
respecto a lo justificable por las condiciones de demanda y oferta
existentes.
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